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Obesidad infantil. El estudio de Extremadura

Factores etiológicos y de riesgo cardiovascular en niños extremeños con obesidad. Su relación con la resistencia a la insulina y la concentración plasmática de adipocitocinas

María D Torresa,  María A Tormoa,  Carlos Campilloa,  María I Carmonaa,  Montaña Torresb,  Mercedes Reymundoc,  Purificación Garcíad y  José E Campilloe

aDepartamento de Fisiología. Facultad de Medicina. Universidad de Extremadura. Badajoz. España.
bCentro de Salud San Jorge. Cáceres. España.
cCentro de Salud La Paz. Badajoz. España.
dCentro de Salud San Jorge. Cáceres. España.
eDepartamento de Fisiología. Facultad de Medicina. Universidad de Extremadura. Badajoz. España.

Rev Esp Cardiol 2008; 61: 923 - 929
ISSN : 1579-2242

Introducción y objetivos. Se estudian factores etiológicos y de riesgo cardiovascular en niños extremeños obesos y su relación con la resistencia a la insulina y la concentración plasmática de adipocitocinas. Métodos. Se estudió a 373 niños (de 3 a 13 años de edad) seleccionados aleatoriamente en colegios de Badajoz capital y provincia y en dos centros de salud de la Comunidad de Extremadura. Resultados. Un 9,5% de los niños eran obesos. Respecto a los normopesos, en los obesos el incremento de peso al primer año de vida estaba aumentado (7,3 ± 1,5 frente a 6,3 ± 0,8 kg), la actividad física total estaba disminuida (9,6 ± 7,2 frente a 13,1 ± 8,1 h/semana), el tiempo de pantalla estaba aumentado (18 ± 12,4 frente a 12,8 ± 8,2 h/semana), el colesterol de las lipoproteínas de alta densidad estaba disminuido (46 ± 11,4 frente a 64,6 ± 22,9 mg/dl), la presión arterial sistólica estaba aumentada (102,3 ± 8,5 frente a 89,9 ± 13,4 mmHg), la resistencia a la insulina estaba aumentada (6,2 ± 3,6 frente a 4,6 ± 4,5), la leptinemia estaba aumentada (24,8 ± 13,8 frente a 12,9 ± 10,8 ng/ml) y la adiponectinemia estaba disminuida (8,4 ± 5,7 frente a 15,6 ± 7,9 mg/ml). Conclusiones. Se muestra la relación entre sedentarismo y desarrollo de insulinorresistencia y alteraciones de la concentración de adipocitocinas en la obesidad infantil y su relación con algunos factores de riesgo cardiovascular.


Palabras clave: Niños. Obesidad. Riesgo cardiovascular. Resistencia a la insulina. Adipocitocinas. Extremadura.

Acceso:  http://www.revespcardiol.org/

The Obese Ape

THE OBESE APE

The human evolution and the diseases of the opulence: Obesity, diabetes, hypertension, hyperlipidemia and atherosclerosis. The point of view of the darwinian or evolutive medicine on insulin resistence and the Metabolic Syndrome . Editorial Crítica, www.ed-critica.es

Barcelona, Spain .

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Summary

Evolutionary or Darwinian medicine takes the view that many contemporary ills are related to incompatibility between the lifestyles and environments in which human currently live and the condition under which human biology evolved. Most human evolution took place when our ancestors were gatherer-hunters, so many of the characteristics and behaviours that evolved in our evolutionary history had adaptative significance then, but may even be maladaptative today.

An example is our ability to quickly and easily store fat, that make us the most fatted primate, the “Obese Ape”. In the past, that ability would have been favourably selected (Thrifty genotype) because thrifty genes could increase the efficiency of energy extraction (nutrition) of scarce resource from their environments. During times of plenty more energy  was stored by those with this predisposition than in those without.

Today the phenotypes who carry these thrifty genes are now being exposed to sedentary lifestyles, fat-rich and fibre-poor diets. What was selectively advantageous in the past environment, is now for most people in industrialized countries a pathological condition. The result is obesity, diabetes and the metabolic syndrome.

In conclusion: from the point of view of the Evolutionary Medicine,  obesity and the other components of the Metabolic Syndrome may be the consequence of a lack of fit of humankind’s “Stone age genes” with our technological “Space Age” lifestyle.

RECETARIO GASTRONOMIA

Imagen1_2 NUEVO RECETARIO DE COCINA EXTREMEÑA DE LA COFRADÍA EXTREMEÑA DE GASTRONOMÍA.

Este libro no es un libro de cocina más. Completamente actualizado, ofrece las recetas más tradicionales de la cocina extremeña, redactadas de una forma sencilla, que permite su realización por cualquier persona. Este recetario sienta las bases gastronómicas de lo que se ha dado en llamar LA DIETA DE LA DEHESA, una alternativa saludable de alimentación.

Edita: Cofradía Extremeña de Gastronomía

Tamaño: 24 x 17 x 2       PVP: 18 €

Contenido:

         Ensaladas 26 recetas

         Gazpachos 18 recetas

         Verduras, hortalizas y otros productos de la tierra 70 recetas

         Migas y otros panes 11 recetas

         Sopas, caldos y purés 40 recetas

         Arroces 5   recetas

         Cocidos, potajes y otros guisos 33 recetas

         Huevos 41 recetas

         Frituras 22 recetas

         Peces

             Peces de mar 14 recetas

             Peces de río y charcas 33 recetas

         Carnes

             Aves de corral 20 recetas

             Carne de cabra 11 recetas

             Carne de cerdo 32 recetas

             Carne de cordero 26 recetas

             Carne de ternera 28 recetas

             Caza mayor 10 recetas

             Caza menor 62 recetas

             Animales silvestres 12 recetas

         Salsas 17 recetas

         Postres de cremas 22 recetas

         Postres de frutas 22 recetas

         Dulces de horno y sartén 67 recetas      

                                           TOTAL: 642 recetas

COFRADÍA EXTREMEÑA DE GASTRONOMÍA

Plaza Iglesia 10

06477 Puebla de la Reina (Badajoz)

Tf/Fax  +34 924 360118 y 616272525

Email: matiasma@hotmail.com

Alimentación, salud y refranes castellanos.

LA ALIMENTACIÓN

Y

LA SALUD A

TRAVÉS DE LOS REFRANES POPULARES

El método que vamos a utilizar para intentar conocer algo más de la relación entre la alimentación y la salud,  no es original. Ya se le ocurrió hace casi 400 años a uno de los médicos notables en la historia de la medicina española: el extremeño Juan Soparán de Rieros. El doctor  Soparán nació en 1572 en Logrosán.  Aprovechó el tiempo y llegó a ser médico del Santo Oficio de

la Inquisición

, primero en Llerena y luego en Granada, donde también ejerció de  profesor en su Universidad.

El mérito por el que el doctor Soparán acredita su reconocimiento, es el de haber escrito una obra memorable dentro de la literatura médica española, titulada: “ La medicina Española contenida en proverbios vulgares de nuestra lengua". La edición original, publicada en Madrid en 1616 porta el siguiente subtítulo: " Muy provechosa para todo género de estados, para philósofos y médicos, para theólogos y juristas, para el buen regimiento de la salud y más larga vida. "

            ¡Es toda una declaración de intenciones! En esta obra se realiza un análisis de la medicina de la época, es decir la medicina hipocrática y galénica, mediante el comentario de una serie de refranes, casi todos referidos a la alimentación, como es el caso de: El melón por la mañana es oro, al medio día plata y por la noche mata.

           Hace ya unos cuantos años, me pregunté sobre la posibilidad de volver a utilizar el método propuesto por Sorapán, para analizar la relación entre la alimentación y salud contrastando los refranes más tradicionales con los conocimientos científicos más novedosos. La cuestión era si tendría alguna utilidad reproducir el viejo método en relación con la ciencia de hoy.

            Mi experiencia investigadora en el campo del metabolismo y la nutrición me sugería  que la respuesta era afirmativa. Dado el estado de confusión que existe  en relación con lo que es bueno o malo para nuestra salud, el de Sorapán sería un método tan válido hoy, como lo fue hace cuatrocientos años. La razón queda muy bien expresada en las palabras del eminente médico don Gregorio Marañón que decía allá por los años veinte:

            "No hay parte de la medicina más mudable ni asentada sobre cimientos más movedizos, que la ciencia de a dietética; no pasa año que no cambie algo fundamental".

            Hoy esta sentencia sigue vigente.  Gran parte de lo que se refiere a la alimentación humana esta plagado de falsas informaciones motivadas unas veces por creencias erróneas, integrismos trasnochados y otras por los intereses de potentes industrias multinacionales.

            Por todo ello, hoy como en 1616, el camino sugerido por Sorapán parece uno de los correctos: ofrecer el contrapunto prudente de la tradición de siglos,  reflejada en los refranes, frente a los atrevidos excesos de la novedad. 

            

ALIMENTACION Y SALUD DEL CUERPO

            Es muy importante  seguir una alimentación correcta, ya que de ello se derivará una adecuada nutrición de nuestro organismo y en consecuencia una mejor salud. El refranero recoge con claridad estos conceptos de la fisiología:

Come para vivir y no vivas para comer.

            Quien come con cordura, por su salud procura.

          De lo que se come se cría.

Cada vez que nuestro organismo se ve turbado, ya sea por la levedad de un resfriado o la desmesura de un cáncer, una de las funciones que enseguida se afecta, son las ganas de comer. Por el contrario, quien tiene ganas de comer y lo hace con gusto y salud, no puede estar enfermo, sino lleno de vitalidad. Y así lo recalca el refranero:

Hasta que el hambre muere, de su salud no desesperes.

             Quien bien come y mejor digiere, sólo de viejo se muere.

             Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.

Tres funciones básicas del organismo como son comer, beber y dormir, deben realizarse de forma coordinada para gozar de una buena salud.  Esto lo dice la medicina de hoy y lo resalta el refranero de ayer:

Bebe poco y come asaz, duerme en alto y vivirás.

            Para vivir: comer, beber y dormir.

            El sueño es media vida y la otra media, la comida.

            Si bien como y mejor duermo, no estoy enfermo.

            La alimentación debe estar bien ajustada con otras funciones fisiológicas para garantizarnos salud y felicidad. Existen un plantel de espléndidos refranes, algunos rotundamente escatológicos, que son reglas sensatas del buen vivir:

           Mientras comas bien y peas fuerte, ríete de la muerte.

             Sin comer y sin cagar, no se puede pasar.

             Come bien, bebe mejor, mea claro, peete fuerte y cágate  en la muerte. 

            Tres cosas hay que observar: comer sin hartar; trabajo no rehusar; y la simiente conservar.

BEBER Y SALUD

            Aproximadamente  un 65 % de nuestro peso es agua; en realidad  somos un saco de agua con algunas pocas cosas disueltas. Cada día perdemos unos dos litros de agua que debemos reponer bebiendo líquidos. El refranero resalta la importancia de beber:

Beberás y vivirás.

            Beber con medida alarga la vida.

            El agua es el nutriente más importante. Se pueden estar meses sin comer como se ha demostrado en conflictos bélicos y ayunadores voluntarios, pero nadie puede estar unos pocos días sin beber agua.  El agua como nutriente no aporta calorías, no engorda; claro está que tampoco adelgaza, por muy ligera que sea. El refranero ensalza las virtudes del agua:

           No hay tal caldo como el zumo del guijarro.

             El agua ni empobrece, ni envejece.

            Debemos reponer unos dos litros y medio de agua al día. Una parte de esta agua va contenida en los propios alimentos, el resto hay que beberla  como tal agua o en las bebidas que la contengan. El refranero concuerda con la medicina de hoy, que en ausencia de contraindicación, cuanto más agua se beba, mejor:

            Agua y bailar a hartar.

            ¡Ea, ea!  Que el que bien lo bebe, bien lo mea.

            Una proporción del agua se debe consumir durante la comida, el resto en ayunas. El refranero propone recomendaciones precisas, que coinciden con las actuales:

El comer es maestro del beber.

             Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.

            Quien come y no bebe, mal digiere.

             Agua en ayunas, o mucha o ninguna

             En beber y en comer,  tiento has de tener.

            Al beber agua hay que tomar una serie de precauciones. Es bien conocido que  tras un esfuerzo, cuando estamos sudando, no conviene beber agua fría:

            A la hora del sudado, el agua fría a un lado.

            Beber sudado agua fría, o catarro o pulmonía.

            Por otra parte el agua es uno de los alimentos más susceptibles de contaminarse  por causas naturales o artificiales. El refranero previene de estos peligros:      

El agua y la mujer, a nada deben oler.

            El agua, sin olor, ni color, ni sabor y la ha de ver el sol.

Uno de los inconvenientes del agua, es que es aburrida;  no aporta aroma ni sabores, por ello los seres humanos nos hemos ocupado de inventar formas agradables y divertidas de ingerir agua: son las bebidas alcohólicas y no alcohólicas. De estas bebidas no conviene abusar, sobre todo de las que contienen alcohol. El refranero es muy claro al respecto:

            Al vino, como rey; al agua, como buey.

El vino más bueno, para quien no sabe mearlo, es un   veneno.

             Quien se entrega a la bebida, enemigo es de su vida.

Beber para comer; y aún eso, sin exceso.

ALIMENTACION Y SALUD DEL ESPIRITU   

            Una alimentación correcta permite un adecuado desarrollo y funcionamiento de nuestro cerebro y por lo tanto la realización de las funciones intelectuales y anímicas que en él asientan. El refranero lo reconoce sin ambages:

            El buen alimento hace el buen entendimiento.

            El buen bocado, hace el potro amaestrado.

Al fin y al cabo el cerebro es un órgano más de nuestro cuerpo, formado por unas células muy especializadas, las neuronas, que son caprichosas en cuanto a la calidad de los nutrientes que utilizan. El abuso de los alimentos, superado el aporte indispensable, es inconveniente para las funciones cerebrales más elevadas. El refranero insiste, que el exceso embrutece:

El vientre lleno no cría buen ingenio.

            El mucho comer quita  el buen entender.

            Quien mucho come, mucho bebe; quien mucho bebe, mucho  duerme; quien mucho duerme, poco lee; quien poco lee, poco  sabe y poco vale.

Nuestro cerebro funciona gracias a que las neuronas se comunican  entre sí mediante unas moléculas llamadas neurotransmisores. Los componentes fundamentales con los que nuestro organismo fabrica estos neurotransmisores los aportan los alimentos. Esta puede ser una de las razones de que, como reitera el refranero, la buena alimentación proporcione alegría y eleve nuestro tono vital.

            De las tripas nace la alegría.

            Bien se siente Marta, cuando está harta.

            En este último refrán nunca estoy seguro de qué está Marta, harta.

            Esta relación entre penas y alimentación es lo que justifica la costumbre tan arraigada de dar de comer en abundancia en los duelos y velatorios. El refranero así lo aconseja.

Los duelos con pan son menos.

            Barriga llena, no siente pena.

            Llenando la barriga, las penas se mitigan.

Una deficiente provisión de combustible y en consecuencia de neurotransmisores, que se deriva de una alimentación insuficiente, puede ser causa de que se apague el funcionamiento cerebral, lo que es percibido como tristeza e inactividad intelectual. Así lo recalca el refranero:

              En tripa vacía no hay alegría.

            Tripa vacía, corazón triste.

            En panza llena, no hay pena; en panza vacía, no hay alegría.

            Una escasez de alimentos apaga incluso las emociones más arraigadas en el ser humano, como puede ser el amor:

        Por donde entra el hambre, el amor sale.   

      Sin pan y sin vino, Venus tiene frío. 

EL HAMBRE

Hambre es la gana y necesidad de comer. Es la urgencia de introducir alimentos en nuestro cuerpo. El organismo exige que repongamos el combustible y lo hace atormentándonos con la terrible sensación de hambre. Este sufrimiento queda bien expresado en el refranero: 

No hay peor afán que mucha hambre y poco pan.

             Hambre y esperar, hacen rabiar.

             Grande martirio ha de ser, tener hambre y ver comer,

             Peor es estar un día sin comer, que un año sin mujer.

            La principal unidad de control de la sensación de hambre asienta en lo más profundo de nuestro cerebro, en una región muy pequeña que se denomina hipotálamo lateral.  Cuando estas neuronas se estimulan desencadenan la sensación de hambre. La actividad de esta región del cerebro se inhibe por las anfetaminas, por eso se utilizan estos fármacos para  adelgazar.  El hipotálamo lateral exige un alivio inmediato del hambre; nos fuerza a comer lo que sea, sin reparar apenas en sabor ni en calidad. El refranero no pasa por alto esta realidad:

            A buen hambre no es menester salsas.

            Al hambriento le sabe bien el peor alimento.

            Cuando nuestro hipotálamo lateral detecta un bajo nivel de combustible, nos avisa tal y como lo hace el automóvil cuando el nivel de gasolina llega a la reserva. Las lucecitas que nos advierten son: una sensación extraña  acompañada de vagas molestias intestinales, ruidos de tripas y sobre todo interminables bostezos.      El refranero informa respecto a estos síntomas de hambre:

Boca que bosteza, estómago que hambrea.

Bostezo luengo, hambre o sueño o ruindad que tiene en el cuerpo el dueño.

             ¿ Zurría la panza?;  pide pitanza.

EL APETITO

            A diferencia del hambre, el apetito son las ganas de ingerir un alimento concreto del que se espera obtener una satisfacción, un placer. Hoy día comemos más por apetito que por  hambre. Las razones fundamentales que nos mueve a sentarnos a la mesa y tragar alimento son condicionamientos de tipo social, laboral y cultural: nos aguantamos el hambre o comemos sin ella. Este comer sin necesidad es una de las causas de que tantas personas carguemos con unos kilos de más. El refranero resalta el irrefrenable poder del apetito:

           Lo que no entra bien por los ojos, entra mal por la boca.

            El comer, como el bailar y el rascar,  todo es empezar.

Al apetito comiendo se le llama.

            El comer abre las puertas del más comer.

            

              HARTURA Y SACIEDAD

  Las señales que nos fuerzan a dejar de comer son la hartura y la

saciedad. Ambos podrían parecer sinónimos, pero no lo son, al menos desde el punto de vista de la fisiología.

La hartura es una saciedad relativa, sensorial, específica para un determinado alimento o sabor que es muy abundante o accesible. Podemos hartarnos de un primer plato pero seguimos comiendo un segundo, de sabor diferente. El refranero expone con claridad los principales mecanismos de la hartura:

            De lo que harto abunda, nadie gusta.

            Hasta lo bueno cansa, si es de mucha abundancia.

             No hay manjar que no empalague, ni vicio que no canse.

             Gloria cada día, al cabo hartaría.

             Un manjar continuado, enfada al cabo.

             Lo que a todas horas veo, no lo deseo.

            La saciedad, por el contrario, es la plenitud digestiva. Tras llenar nuestro aparato digestivo con alimentos, desaparece la sensación de hambre:  se apaga la lucecita al llenar el depósito.  Es una sensación placentera que, como recalca el refranero, se acompaña de somnolencia y cierta felicidad, lo que tiene por objetivo procurar el mejor ambiente para una eficaz digestión de los alimentos. 

             Vieneme el mal que me suele venir, que después de comer me suelo dormir.

             A un hombre comío y bebío, dejadlo solo que no se ahorca.

            Es conveniente y muy saludable no apurar la saciedad cuando comemos y se debe abandonar la mesa con la sensación de que comeríamos algo más. El refranero así lo aconseja:

           Con buena o mala pitanza, templanza y no a lo burro te llenes la panza.

Come bien y con denuedo; pero nunca hasta tentártelo con el dedo.

EL RITUAL DE

LA MESA

            Los procesos que van a permitir la digestión y asimilación de los alimentos, se influencian por el estado físico y psíquico con el que nos enfrentamos a la comida. Una actitud de reposo y tranquilidad permitirá una mejor asimilación de los alimentos. Así lo aconseja el refranero:

Ni comer cansado, ni beber sudado.

Lo que con gusto se come, no hace daño.

            La moderna fisiología aconseja comer  conservando en todo momento la conciencia plena de lo que estamos haciendo y procurando extraer el mayor placer posible de los alimentos.  Hay que masticar bien, triturando los alimentos y mezclándolos con la saliva, ya que parte de la digestión comienza en la boca.  Deglutir los alimentos introduciendo las debidas pausas entre bocado y bocado, los cuales no deben ser de tamaño excesivo. Las reglas del refranero son claras al respecto:

             Al comer y al vaciar, no se apresurar.

             Quien come despacio, come dos veces.

La espera de la comida debe durar media hora; la comida una hora; el café y la copa, dos; y la sobremesa, todo lo que se pueda.

            Se debe vigilar que los alimentos sean de una calidad aceptable y así lo afirma el refranero:

             Más vale buen nutrimento, que oro ni argento.

       De lo bueno tragues; y con lo malo, ni te enjuagues.

            Un cuidado especial hay que tener con algunos alimentos como el pescado o la carne y con el agua y la leche, por su facilidad para contaminarse. El refranero nos previene:

            El pez fresco, gástalo presto; y habiendo crecido,  tu  hija con marido.

Para decir mentiras y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.

            Agua podrida, colada y hervida.

            Agua que a algo huele o a algo sabe, otro lo trague.

            Leche bien cocida, tres veces subida.

Toda carne es sospechosa, mas la muerta es venenosa.

            Los alimentos deben penetrar en nuestro interior a una temperatura adecuada, para no alterar la intimidad de nuestro aparato digestivo y ocasionar su mal funcionamiento. El refranero tiene mucho que decir al respecto:

            Caliente la comida y fría la bebida, alargan la vida.

            Comida caliente y bebida fría, salud y alegría; comida  fría y bebida caliente ¡Ay de mi vientre!

             Agua fría y pan caliente nunca hicieron buen vientre

            

            DIGESTION Y SOBREMESA

            La digestión es un proceso complejo, que dura varias horas, mediante el  cual el aparato digestivo extrae los nutrientes de los alimentos y los introduce en el organismo.  Los alimentos triturados, embadurnados en saliva van cayendo al estómago, allí se mezclan con los jugos gástricos  y la papilla resultante pasa al intestino. Es un proceso laborioso y delicado que requiere un ambiente adecuado para que se realice convenientemente. El refranero da sabias indicaciones al respecto, que coinciden con lo que aconseja la moderna fisiología.

            Al hombre bien comío y bien bebío, no le gusta el ruío.

             Sin palillos y murmuración, no se hace buena digestión.

       Después de comer, ni un sobre leer

Después de comer, ni libro ni mujer.

        Barriga caliente, pie durmiente

Algunos condimentos y bebidas favorecen la digestión cuando se consumen con moderación, porque estimulan el movimiento y secreción del aparato digestivo. Tal es el caso del vino. El refranero reconoce esta propiedad de nuestra bebida alcohólica más natural:

            Sea bueno o sea peleón, sin vino no se hace bien la   digestión.

            Todo lo que se come sin vino, se vuelve dañino.

            Comer sin vino, o es miseria o desatino.

       El consejo del buen padre capuchino: con todo lo que   comas, vino

           Solo el muy pobre o muy mezquino, come sin vino.

Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.                                                                                                                                                                   

EL HORARIO DE LAS COMIDAS

            Los patrones de distribución temporal de las comidas suelen ser muy variados según el grado de civilización, cultura, clima y circunstancias sociales y familiares. En cualquier caso los más modernos estudios metabólicos aconsejan repartir la ingestión de alimentos en cuatro o cinco tomas a lo largo del día.  El refranero da su opinión al respecto y aconseja sobre las cantidades a consumir en cada ocasión:

            Quien come muchas veces, y poquito cada vez, come por  tres.

            Almuerzo de rufianes, comida de abades, cena de gañanes.

            Almuerza bien, come más, cena poco y vivirás.

            Quien quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.

             Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.

            La moderna ciencia de la cronobiología sugiere que nuestra alimentación debe ajustarse al reloj interno que cada uno posee y que suele estar sincronizado con el ritmo luz - oscuridad y sueño - vigilia.  El refranero sugiere algunas ideas al respecto, interesantes de considerar:

            Levántate a las seis, almuerza a las diez, come a las  seis y acuéstate a las diez y vivirás diez veces diez.

             No hay mejor reloj y campana, que comer cuando hay ganas.

No hay mayor tiranía, que la que obliga a comer tres   veces al día.

        Quien oye las doce y no va a comer, o no tiene gana o no  tiene qué.

EL PROBLEMA DE LAS CENAS

Posiblemente uno de los mayores defectos del horario de las comidas en España, es que se cena muy tarde y en mucha cantidad. La ciencia, la tradición y la experiencia personal indican que lo más conveniente es cenar poco, alimentos de fácil digestión y lo suficientemente temprano para que transcurran varias horas antes de irse a dormir. Los refranes que apoyan estas ideas son legión:

            Más de cenas que de penas, están las sepulturas llenas.

            Quien tarde cena, temprano enferma.

             Cena temprano y vivirás sano.

            Mas vale un No- cena, que cien Avi-cenas.

            La gran cena, da gran pena.

            Dejar de cenar por haber cenado, no es pecado.

             No busques de que murió quien cordero asado cenó.

            

LA SIESTA

            Durante la digestión de los alimentos todo el organismo colabora en el proceso. Hay un predominio del tono del sistema nervioso parasimpático y mientras que el aparato digestivo está en plena actividad, el resto del organismo tiende al reposo, a relajar la mayor parte de las funciones no indispensables. Se reduce nuestra actividad cerebral lo que induce al sueño.

            La siesta, inmediatamente tras la comida, es muy saludable en cualquiera de sus dos variantes: de sillón o de pijama y orinal. Estudios realizados en países nórdicos han demostrado el beneficio para la salud de esta práctica higiénica  que Camilo José Cela catalogó de  “ Yoga Hispánico”.

Pero dormir inmediatamente         tras la cena no es tan saludable. El sueño nocturno, reparador, es un proceso complejo que requiere no verse turbado por ningún otro proceso que someta al organismo a un trabajo excesivo. El refranero contiene sabias disposiciones que contemplan estas diferencias  que estamos comentando:

            Después de comer dormir, y de cenar pasos mil.

Quien cena y se va a acostar, mala noche quiere pasar.

     Después de comer, duerme la siesta y de cenar, vete de  fiesta.

Quien mucho cena, mal duerme y pesadillas tiene.

Cuando turbamos la placidez reparadora del sueño nocturno  con el esfuerzo inadecuado de una digestión laboriosa, y no es posible compatibilizar el exceso de trabajo digestivo con el sueño normal, el organismo se desembaraza de la carga mediante lo que denominamos corte de digestión, que suele culminar en el vómito.

LA MODERACION

EN

EL COMER

            En general cualquier dieta debe estar presidida por un espíritu de moderación, que atañe tanto a la cantidad total de alimentos, como al consumo de un determinado alimento en particular.

            Quien quisiere salud segura, prefiera la hambre a la  hartura.

             Quien quiera ser siempre mozo, coma poco.

             El poco comer y el poco parlar, no hizo nunca mal.

             El buen seso huye de todo exceso.

             Con poca comida se pasa mejor la vida.

            El abuso continuado de determinados  nutrientes como los hidratos de carbono de absorción rápida (dulces en general),  de grasas saturadas y de colesterol (carnes grasas, vísceras, leche, huevos), de la sal, o del  alcohol, desencadena en los sujetos predispuestos enfermedades como la diabetes, la arteriosclerosis, la hipertensión o la cirrosis hepática. Un consumo moderado de  estos nutrientes no es perjudicial. Así lo demuestra la ciencia de hoy y lo previene el refranero de siempre:

            Guarda la boca para no enfermar.

            Guarda la boca y excusarás sangría.

            La mesa pobre es madre de la salud rica.

            

            VERDURAS  Y HORTALIZAS

            Estos alimentos, que constituyen uno de los pilares de la llamada Dieta Mediterránea son muy saludables y siempre deben estar presentes en el almuerzo y la cena en sus múltiples formas de cocinado. Son alimentos que contienen pocas calorías, proporcionan volumen, que induce saciedad  y aportan vitaminas y fibra, ésta última tan necesaria para un correcto funcionamiento de nuestro aparato digestivo.             

No trata bien a las verduras el refranero, pero no por desprecio de sus virtudes, sino porque posiblemente los constructores de refranes, el pueblo, estaban hartos de  comer tantas. De todas formas hay algunos muy interesantes:

Comer  verdura es cordura.

    Cosas de huerta no entran en cuenta (pocas calorías).

           Las virtudes de las verduras se pueden alterar por el uso excesivo de condimentos en su preparación. El refranero, por ejemplo, aconseja como hacer una ensalada:

            Para hacer una buena ensalada, cuatro hombres hacen falta: para la sal, un sabio; para el vinagre, un avariento; para el aceite un pródigo; y para revolverla un  loco.

            

LOS DULCES

            El sabor dulce tiene para el ser humano un atractivo especial, casi irresistible. El sabor dulce lo proporcionan unos hidratos de carbono muy sencillos y que cuando se ingieren pasan a nuestro interior muy rápidamente, produciendo aumentos exagerados de la glucosa en sangre.

            Hoy sabemos que el consumo continuado y excesivo de alimentos que contienen estos hidratos de carbono como son dulces en general, azúcar, miel, bebidas azucaradas,  uvas, pan y patatas en puré, afecta a la secreción y la acción de la insulina,  desencadenando una situación peligrosa que denominamos insulinoresistencia y que puede conducir entre otros males, a la diabetes. El refranero es valiente en reconocer  el peligro de los alimentos dulces:

            Lo amargo es provechoso, y lo dulce dañoso.

En lo amargo está lo bueno, y en lo dulce, el veneno

                                                

            LOS CEREALES

            Los cereales han constituido desde siempre el principal alimento de la humanidad y aún hoy en nuestra sociedad siguen estando presentes a diario formando una parte importante de nuestra dieta, como pan, arroz, pastas, bollería  o cereales expandidos.  Se recomienda no abusar del consumo de cereales refinados. Las versiones integrales contienen más fibra y más vitaminas. Uno de los  problemas de los productos elaborados con cereales reside en los añadidos industriales: azúcar, grasas animales y huevo, que los hacen menos saludables y con más calorías. Veamos algunos consejos tradicionales:

Quien arroz come, buenos carrillos pone.

            Ni mesa sin pan, ni mocita sin galán.

            Molletes crían mofletes.

            Come pan, pero no tanto; que también

la Gracia

de Dios hace daño.

            LEGUMBRES

Las legumbres (garbanzos, lentejas o judías blancas) constituyen otro de los pilares de

la  Dieta Mediterránea.

Contienen fibra, proteínas  e hidratos de carbono y no contienen grasa, por lo que admiten combinaciones culinarias con alimentos grasos, como los productos del cerdo. La fibra de las legumbres está entre las más saludables. Además estudios realizados en Estados Unidos sobre la judía blanca, y por nosotros en Badajoz sobre el guisante, muestran que las legumbres contienen inhibidores de la absorción intestinal de hidratos de carbono, lo que es también muy saludable.  Las legumbres no deben faltar en una dieta sana, aunque no es conveniente abusar de ellas., tal como corrobora el refranero:

Judías todos los días, eso es mucha judería.

LAS FRUTAS

Las frutas nos proporcionan agua, fibra, vitaminas y placer a causa de su sabor y aroma. Todas las frutas son saludables y deben estar presentes en la dieta diaria, consumidas con las comidas o entre horas. Algunas frutas son especialmente recomendadas por la moderna ciencia alimentaria y por la tradición:

Una manzana al día, de médico te ahorraría.

Zumo de limón, zumo de bendición.

Fruta como la uva ¿ quien la ha visto?, pues le dio su sangre a Cristo.

La naranja y la granada, antes que nada.

LOS HUEVOS  Y

LA LECHE

            Los huevos, la leche y los derivados lácteos como mantequilla, margarina y queso, son alimentos muy completos, de consumo popular, pero de los que es conveniente no abusar ya que pueden ser muy perjudiciales para la salud.

            La arteriosclerosis y sus consecuencias, como son los problemas vasculares cerebrales y el infarto de miocardio, tienen mucho que ver con el exceso de grasas saturadas y de colesterol en la sangre, sumado a otros factores como hipertensión, tabaquismo, exceso de alcohol  y estrés. Ya hemos contemplado la preocupación del refranero por evitar estos factores perjudiciales:

Ni tu suegra en casa, ni en tu cuerpo lo grasa.

            Deja entrar a tu suegra en casa, antes que en tu cuerpo  la grasa.

            La yema de huevo es el alimento que más colesterol contiene y por ello el consumo de huevos debe ser moderado a todas las edades y restringido a un par de ellos a la semana a partir de los cuarenta años. El consejo del refrán es muy razonable:

            Dos huevos a la semana,  costumbre sana.

Uno de los alimentos cuya grasa es de la peor calidad y que además influencia negativamente la salud, porque se consume diariamente, es la leche y sus derivados.  Por otra parte la leche aporta nutrientes esenciales como proteínas, hidratos de carbono, vitaminas, sobre todo A y D y  el calcio, tan importante para prevenir la temida osteoporosis. Por lo tanto, a partir de los 30 años es aconsejable consumir la leche desnatada y restringir la mantequilla. Respecto a las margarinas vegetales, aunque el aceite originario sea insaturado y saludable, no existen pruebas de que lo siga siendo una vez que sufren los procesos industriales correspondientes que transforman un aceite líquido en una masa sólida que se pueda untar. De cualquier forma mantequilla y margarina  están entre los alimentos que más calorías aportan. No olvidar tampoco que,  aunque hoy día existe una rígida reglamentación,  la leche es uno de los vehículos más importantes de transmisión de enfermedades. El refranero opina al respecto:

Leche barata, leche que mata.

A la leche, nada le eches.

Todos los días queso y al año un queso.

            El queso es sano si lo da el avaro.

LA CARNE

            No existe ningún alimento cuyo consumo esté condicionado por tantos factores no nutricionales como la carne (mágicos, religiosos, culturales). La carne es un alimento que proporciona proteínas de elevada calidad, grasa, algunas vitaminas del grupo B como la vitamina B12, y  vitaminas A y D, sobre todo en las vísceras como el hígado.

            El consumo moderado de carne es bueno para la salud y así lo recoge el refranero:

            Come buena carne y bebe vino añejo y te lucirá el pellejo.

            Caldo de gallina y precaución nunca hicieron daño a hembra ni a varón.

            El desprestigio de la carne como alimento se ceba en la riqueza de todas las carnes, aunque unas más que otras, en grasas saturadas, que son perjudiciales para la salud cuando se consumen en exceso. El refranero también previene sobre el abuso de algunas carnes:

Si quieres ver a tu marido enterrado, dale a cenar carnero asado.

                Carne de oca, poca; y si de comerla no tienes gana, eso ganas.

            Un ejemplo de que no todas las carnes se pueden meter en el mismo anatema, es lo que ocurre con la carne de cerdo ibérico y en especial con uno de sus productos estrella: el jamón. El refranero ya viene ensalzando la  carne de este animal desde hace siglos:

            Todo es bueno en el cochino, desde el hocico al estantino.

            Diversos estudios, y entre ellos los realizados por nosotros en el Departamento de Fisiologia(Ver más información en esta misma Web), muestran que la carne de cerdo ibérico, criado en montanera, es decir que pone los 50 o 60 kilos finales a base de comer en la dehesa, contiene un 70 % de  ácidos grasos insaturados, es decir, cardiosaludables y en su mayor proporción ácido oleico. Por eso se considera al cerdo, criado como se debe, un “ olivo con patas “. Vemos que una carne rechazada como muy grasa y perjudicial, puede no serlo tanto, cuando se analiza el asunto de forma rigurosa y científica.  La cultura popular que no se deja influenciar tan fácilmente, ya viene ensalzando la bondad del consumo moderado de carne de cerdo:

Tanto jamón como un pulgar, pone el alma en su lugar.

            Cuando no hay jamón ni lomo, de todo como.

            Jamón y vino, bálsamo divino.

            Hay que tener precaución con otros elaborados del cerdo como son los embutidos y siempre consumirlos con garantía.  El refranero también insiste al respecto:

            Carne en calceta, para quien la meta.

La carne en general y  sobre todo las vísceras y el músculo de algunas especies  son ricas en nucleótidos, que son unas moléculas que en el organismo se metabolizan a ácido úrico. En personas predispuestas y que consumen carne en exceso,  puede aumentar el nivel de ácido úrico en sangre y depositarse en las articulaciones produciendo inflamación y dolor: es la gota. La importancia de la alimentación para el tratamiento y prevención de esta enfermedad queda reflejada en el refranero:

La gota es mal de ricos y se cura cerrando el pico.

            La gota, abundancia denota

            Con gota, ni gota.

Cansa tus pies y cierra tu boca y curarás la gota.

Del comilón y del vinoso, viene el gotoso.

             LOS PESCADOS 

            La carne de pescado tiene las mismas propiedades que la de los animales terrestres con algunas diferencias de interés. Es más fácil de digerir porque tiene menos tejido conjuntivo y es rica en ácidos grasos insaturados, los más beneficiosos para la salud. Determinados  pescados, sobre todo  salmón, atún, bonito, sardina, arenque, etc. son ricos en unos ácidos grasos poliinsaturados llamados  “omega tres“ que, al parecer, ejercen un efecto protector del riesgo de padecer infarto de miocardio. La tradición de siglos no ensalza demasiado al pescado, ya que la generalización de su consumo en condiciones aceptables, solo ha llegado con el desarrollo del transporte en frío; pero hay algunos refranes interesantes:

            Atún  de ijada y salmón muchas cosas son.

            Entre los pescados, el mero; entre los pelos, el negro; entre las carnes, el carnero; entre las aves, la perdiz; y entre las doncellas, mi Beatriz.

PESO NORMAL, GORDURA Y DELGADEZ

            El mejor chivato de un desajuste entre la cantidad de alimentos ingeridos y la energía gastada es el peso. La medicina aconseja que las personas de más de cuarenta años deberíamos controlar nuestro peso con una cierta regularidad. El refranero está de acuerdo:

Ten en tu casa un peso y cada día me darás las gracias por el consejo.

            Conviene tener en cuenta que un peso elevado no necesariamente indica obesidad. Personas muy musculosas, tienen mucho peso a causa del exceso de masa magra. En este caso dicha persona no está gorda, está fuerte.

El exceso de grasa adopta patrones diferentes en los hombres y en las mujeres. Los hombres suelen mostrar una obesidad de tipo androide, en manzana, acumulándose la grasa en el vientre. Es la obesidad con mayor riesgo para la salud y viene determinada por factores genéticos. El refranero ya lo sabía desde hace siglos:

Quien nace barrigón, aunque le fajen.

            Para el que nace barrigón, pocas veinte fajas son.

            La distribución de la grasa en la mujer adopta, preferentemente  un patrón tipo ginoide o en pera, acumulándose la grasa en caderas y muslos. Este tipo de distribución de grasa protege contra los problemas cardiovasculares.  Puede ser una de las causas que contribuye a que haya más viudas que viudos. El refranero resalta la fealdad que implica esta obesidad:

El mal del tordo: la cara flaca y el culo gordo.

            No debemos olvidar que los conceptos de gordura y delgadez, como la estética de un determinado peso, es algo cambiante, sujeto a modas y que ha variado mucho a lo largo de la historia. El refranero tiene sus peculiares puntos de vista a este respecto:

            Anade, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.

            La buena estatura es media hermosura.

            Buen palmito y buena estatura, suertes son de ventura.

            La mujer para ser hermosa ha de tener cinco veces tres cosas: blanca en tres, colorada en tres, negra en tres,  ancha en tres y larga en tres.

            DELGADEZ Y ANOREXIA 

            Los delgados o flacos, a veces lo son por constitución para enfado de amigos y amigas que los ven comiendo de todo y sin engordar.  En ocasiones la delgadez viene motivada por el padecimiento de una enfermedad grave. En general, sea la causa que sea, se adelgaza cuando no se come lo suficiente para mantener el gasto de nuestro organismo. El refranero señala muy bien, que el problema está en saber la causa de porqué no se come:

            Si tu mujer no come contigo, o luego comerá o ya ha  comido.

            La falta de ganas de comer se denomina en general anorexia. Y puede tener causas diversas. Desgraciadamente hoy, en las sociedades desarrolladas estamos asistiendo a una epidemia de anorexia que afecta casi exclusivamente a mujeres entre 12 y 25 años y que les ocasiona un adelgazamiento tal que puede producirles la muerte. Es la anorexia nerviosa. No se conocen las causas de esta enfermedad, pero una de las alteraciones más comunes es una percepción alterada de la propia imagen. Estas niñas se ven, como frente a un espejo de feria, deformes y con bultos. Hay un refrán que lo señala:

            El espejo que es tu amigo, tornásete  ha enemigo; en el  te mirarás y tal te verás que lo quebrarás.

            La delgadez excesiva, sea por la causa que sea es peligrosa para la salud. El refranero da algunos interesantes consejos:

            Con malas comidas y peores cenas, menguan las carnes y crecen las venas.   

            De copiosas cenas están las sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.

            Baco, Venus y tabaco, ponen al hombre flaco.

            Quien come mal, a la cara le sal.

¿ES

LA GORDURA UNA

  ENFERMEDAD?

            La medicina  y las compañías de seguros de vida, consideran que el exceso de peso, aunque sea de unos pocos kilos, acelera el desarrollo de numerosas enfermedades e incrementa la tasa de mortalidad en la población. Por ello la medicina de hoy y el refranero de siempre consideran a la obesidad como una enfermedad:

Hombre gordo y hombre enfermo, viene a ser lo mesmo.

            Por la boca entran las más de las enfermedades.

            Engordar para morir, no es gordura de reir.      

Por esto, cualquier persona que quiera cuidar  su salud, debe controlar su peso, para mantenerlo en unos límites aceptables. El refranero insiste:      

Los muchos manjares traen los males apares.

            Para quien coma muchos manjares, no faltarán  enfermedades.

            Por comidas y cenas, y por rubias y morenas, están las sepulturas llenas.

            Más mueren de ahitos, que de aflitos.

            ¿POR QUE HAY TANTOS GORDOS?

            En este lado desarrollado del planeta, en el que vivimos, el problema del exceso de peso está adquiriendo tintes inquietantes. Se calcula que en la actualidad hay unos 200 millones de gordos, de los cuales, unos 5 millones vivimos en España. El refranero ya advierte de esta tendencia en la  población:

            Si no fuera por el peso y la medida, las gentes  reventarían.

            Hay una serie de factores que influencian el proceso  por el cual nos convertimos en gordos: la edad, la raza, aspectos genéticos, enfermedades, etc. Pero hay algunos que tienen una importancia especial ya que son los más frecuentes y además los podemos controlar a voluntad. Los  vamos a analizar someramente.

            El aspecto cultural del problema tiene su importancia. En ciertos ambientes se considera a la gordura como un indicativo de holgura económica y de buen estado de salud. También pueden darse otras circunstancias que no conviene menospreciar. A veces los celos del marido son los responsables de la gordura de la mujer: al no poderles poner un cinturón de castidad, las forran de un escudo de grasa. El refranero no ignora estos variados aspectos de la obesidad:

            Dame gordura, darte he hermosura.

            Grande y gruesa me haga Dios, que blanca y rubia me haré  yo.

            La mujer, el melón y el queso, al peso.

Cabra, caballo y mujer, gordos los has de tener. 

            Hombre gordinflón, hombre bonachón.

            Pero la causa fundamental del exceso de peso es la glotonería: para engordar hay que comer en exceso. El refranero no duda al respecto:

Para engordar hay que mascar

            ¿Que es lo que motiva que sea tan difícil  ser frugal?  En principio parece que intervienen desarreglos en algunos neurotransmisores como la serotonina y en centros nerviosos hipotalámicos. Esta alteración nos fuerza a comer en exceso y en consecuencia engordamos. El refranero insiste:

            Quien bien come, buenos cachetes pone.

            Quien bien come, a los hocicos le sale.

            Casi ningún obeso  es capaz de reconocer que come demasiado. Suelen afirmar  que hasta el aire les engorda. En casos excepcionales esto puede ser verdad, pero la inmensa mayoría son gordos porque comen en exceso respecto a lo que gastan. Así lo reconoce el refranero:

            De todo quiere Dios un poquito, y se comía medio cordero en cochifrito.

            Quien no engorda comiendo, no engorda lamiendo.

            Muchos tienen el comer engañoso: comen mucho y parece que  comen poco.

            

CAPRICHOS, ANTOJOS Y PICOTEO

           Este aspecto del sobrepeso merece una consideración especial. Datos recogidos por todo el mundo, y algunos obtenidos por nosotros en Extremadura, muestran que en la mayor parte de los casos, el exceso de calorías se consiguen comiendo entre horas algunos alimentos que nos atraen sobremanera. El refranero recomienda evitar que las tentaciones estén a nuestro alcance:

             Cuantos veo, tantos quiero; y si más viera, más quisiera.

             Gallina en casa rica, siempre pica.

            Lo que ocasiona los deseos irresistibles de picotear, sobre todo dulces, son algunas alteraciones de determinados neurotransmisores y que guardan una cierta relación con los estados de depresión.  Es el drama de los golosos que no resisten comer entre horas un pastel o una caja de bombones. El refranero los retrata sin titubeos:

             En la cabeza del tiñoso, come los buñuelos el goloso.

             Perdónote el mal que me haces por lo bien que me sabes.

             Un confite no hizo goloso a Gíl, pero muchos, sí.       

             Confite a confite goloso me hice.

            En los Estados Unidos se ha estudiado el problema en amas de casa de una cierta edad, que se pasan todas las tardes solas frente al televisor porque ya los hijos no viven en casa y el marido está en el trabajo. En ellas se genera un cierto estado de depresión que las induce a atracarse de dulces y a engordar, lo que se conoce con el nombre de Síndrome del Nido Vacío.

                        

¿HAY TRATAMIENTO PARA

LA GORDURA

?

            El exceso de peso hay que evitarlo no solo por motivos de salud, sino porque para determinadas personas, la gordura no es belleza. El refranero también opina de esta forma:

            La gordura a necias luce, como el oro que reluce.

            El mejor tratamiento de la obesidad, es no llegar a ser obeso, pero si tenemos unos kilos de más, nos va a costar mucho esfuerzo el perderlos. El refranero reconoce este sacrificio necesario:    

Pasar amargura, para ganar hermosura.

            Un tratamiento de la gordura requiere tres medidas fundamentales: modificar los hábitos perjudiciales, someterse a una dieta o plan de alimentación e incrementar el gasto energético con ejercicio físico. Vamos a comentar estos aspectos.

HABITOS Y MANIAS

           Los kilos de más se acumulan a lo largo de meses e incluso años de pequeños excesos continuados, más que de atracones esporádicos. Por eso cuando queremos perder  peso debemos revisar y modificar nuestra conducta alimentaria, llevando un diario en el que se anota todo lo que comemos, a qué hora y en qué circunstancias. Así podremos advertir que es lo que comemos inutilmente. El refranero reconoce la fuerza de la costumbre:

             Costumbre mala, tarde o nunca dejada.

            Quien un mal hábito adquiere, esclavo de él vive y muere.

            Una medida que se está poniendo de moda en Estados Unidos es el Contrato Conductal. La persona que desea perder peso, escribe y firma un compromiso de entregar una cierta cantidad de dinero a una organización caritativa, si en un plazo determinado no pierde los kilos establecidos. Creo que esta medida puede ser más eficaz si el beneficiario en vez de ser

la ONG

que más apreciamos, es la vecina o compañero de trabajo que más odiamos.

            LAS DIETAS

            Los planes de alimentación, debe ponerlos un especialista, ya que seguir dietas más o menos mágicas por nuestra cuenta, puede acarrear repercusiones graves para la salud. El reducir algo la cantidad de alimento en las comidas y el suprimir, de vez en cuando, alguna de las comidas del día, es algo que se puede hacer sin peligro para una persona sana. El refranero resalta sin rubor las virtudes curativas de las dietas:

            Dieta y no recetas y tendrás salud completa.

            Más cura la dieta que la lanceta.

             Quien comió hasta enfermar, ayune hasta sanar.

             Dieta, mangueta y vida quieta y mandar los disgustos a la puñeta.

            Existen otras dietas de las cuales algunas son muy peligrosas para la salud como la macrobiótica o la vegetariana estricta. El llamado vegetarianismo ovoláctico, es por el contrario una de las dietas más sanas, aunque no es muy divertida.

Respecto a las llamadas dietas disociadas  hay que tener en cuenta que son dietas no equilibradas, que hay que seguir bajo control medico y que algunas son extremadamente peligrosas.

            EVITAR EL SEDENTARISMO

            Vivimos en una sociedad sedentaria. Apenas nos movemos. Vamos a todas partes en coche, pasamos horas sentados, en casa o en el trabajo. La práctica de un deporte de forma habitual es una rareza estadística.

            La moderna fisiología ha podido demostrar los grandes beneficios que reporta para la salud el que nos movamos, el que realicemos ejercicio sea el que sea. El refranero ya lo sabía hace tiempo:

            Quien se ejercita, descansa; y el que está en ocio,  trabaja.

             Si quieres vivir sano, anda una legua más por año.

             Hombre bien mantenido, si quiere estar sano, haga   ejercicio.

Como el comer es diario, trabajar diariamente es necesario.

            Al hacer ejercicio consumimos calorías  lo que nos ayuda a regular el peso, pero además mejora nuestra actitud frente a la vida y refuerza nuestra voluntad para seguir fielmente la dieta. El refranero reconoce que haciendo ejercicio no se puede estar gordo:

            Al buey que trilla, nunca le pongas bozal.

            Trabajador gordo y abad flaco, será de bellaco.

LAS MEDICINAS QUE ADELGAZAN

            Finalmente conviene recordar, que el uso de fármacos para adelgazar es muy peligroso y que casi nunca está justificado, ni siquiera bajo prescripción médica. Se pueden originar efectos secundarios graves. Además, muchos de los medicamentos para adelgazar producen lo que se denomina efecto Yo - Yo y que es perjudicial para la salud: se adelgaza rápidamente y se vuelven a coger los kilos perdidos en cuanto se deja la medicación. El refranero, una vez más, coincide con  lo que aconseja la medicina de hoy :

            La mejor medicina es la buena cocina.

             Pensé sanar por un lado y quebré por otro cabo.

            Medicina que todo lo cura, locura.

            Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros  es bueno.

            Lo que para unos es triaca, para otros es caca.

          Lo que para el hígado es bueno, para el bazo es veneno.

Sedentarismo como enfermedad carencial

Existe una ley universal en biología que establece que todo animal ha de pagar un precio de trabajo muscular para conseguir las kilocalorías de los alimentos. Ya sea un escarabajo, un pez, una oveja o un leopardo, ha de gastar kilocalorías como actividad física para obtener la energía de los alimentos. Y la supervivencia de cualquier animal depende, fundamentalmente, de la llamada “eficiencia de subsistencia”, que expresa la cantidad de energía en forma de alimentos que puede adquirir para una cantidad dada de actividad física. Este balance está finamente ajustado en la naturaleza: la delgadez o el sobrepeso, no son situaciones recomendables para sobrevivir en la vida salvaje, en la mayor parte de los casos.

El animal humano siempre ha seguido esta regla universal, que en la Biblia se expresa en forma de maldición: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente” y que desde un punto de vista darviniano indica que la supervivencia de nuestros ancestros, durante los millones de años de evolución, siempre dependió de un adecuado aprovisionamiento de alimentos, que a su vez requería de un esfuerzo físico proporcional. Durante toda la evolución de la especie humana (y especies prehumanas) la obtención y el gasto de energía han estado balanceados. Pero el desarrollo económico y la industrialización han alterado esta relación natural. Hoy el ser humano que habita los países desarrollados se ha convertido en el único animal capaz de ingerir enormes cantidades de kilocalorías en forma de alimentos, sin gastar ni una sola kilocaloría muscular para conseguirlas. Desde la visión de la medicina evolucionista, el ejercicio que algunas personas hacen cada tarde en el gimnasio o trotando por las calles es la forma diferida de saldar la deuda energética muscular contraída por los alimentos ingeridos a lo largo del  día.

Desde siempre, en todos los estudios, se ha considerado al sedentarismo como la condición basal, control y al ejercicio físico como la condición  experimental, la adaptación. Sin embargo, si tenemos en cuenta las propuestas de la medicina darviniana, la condición basal natural de la especie humana sería la actividad física continua y de una cierta intensidad; bajo estas condiciones los sistemas enzimáticos y transportadores funcionarían a pleno rendimiento. En este sentido, el sedentarismo seria un  proceso carencial, de deficiencia, promotor de enfermedad. Un ejemplo que nos puede ayudar a asimilar este cambio radical en nuestra forma de pensar nos lo proporciona la hipertrofia cardiaca.         

La hipertrofia cardiaca fisiológica, la que se logra mediante el entrenamiento deportivo, mejora el retorno venoso, el tiempo de llenado y el volumen minuto, la contractilidad cardiaca y mejora la utilización del oxígeno por el miocardio.  Esta hipertrofia fisiológica de los miocitos no se explica exclusivamente por una influencia genético, sino mas bien es atribuible a  la naturaleza plástica del tejido cardiaco y  a las influencias de un entorno cambiante y dinámico. Como nuestros antepasados paleoliticos mantenían un elevado nivel de actividad física para poder sobrevivir, ellos deberían de presentar hipertrofia ventricular izquierda fisiológica y elevadas reservas cardiacas.  Por eso se ha propuesto que el corazón normal, control,  es el fenotipo físicamente activo. Mas que considerar a la hipertrofia cardiaca fisiológica como una adaptación al ejercicio, es más exacto considerar al corazón no hipertrofiado como un descondicionamiento cardiaco debido al sedentarismo. El verdadero grupo control sería el corazón paleolítico, físicamente activo.             

Desde el punto de vista de la medicina darviniana las células humanas  no están adaptadas a una forma de vida inactiva.  La evolución ha favorecido determinados genes que proporcionan un fenotipo que proporcione una gran flexibilidad en los flujos metabólicos para permitir una eficaz contracción muscular incluso bajo las peores condiciones nutricionales.  Es posible que los seres humanos tengamos el requerimiento de superar un cierto umbral de actividad física  para mantener el normal funcionamiento de nuestros sistemas homeostáticos. Los periodos de inactividad física crónicos, impedirían la expresión de determinados genes y apagarían  algunos elementos del balance homeostático de la energía, que ocasionaría una disfunción fisiológica primero y que a la larga podría conducir a la enfermedad.            

Nuestra vida sedentaria actual, junto a la constante provisión de alimentos de elevada densidad calórica ocasiona una discordancia en las interacciones de los genes ahorradores con el entorno actual. Se predispone así a que el genoma paleolítico (el que actualmente portamos) mal exprese sus genes en diversos órganos y tejidos y origine las enfermedades de la opulencia.

Tabla 1.- Expresión de algunos genes que en la célula muscular se activan por el ejercicio físico regular y se desactivan por el sedentarismo.

1.- Protein quinasa activada por AMP

2.- Transportadores GLUT 4

3.- Hexoquinasa

4.- Enzimas mitocondriales de la fosforilación oxidativa.

5.- Actina α y otras proteinas miofibrilares.

6.- SRE1 (FERUM response element 1) regulador de la transcripción de ADN.

7.- Enzima p70s6k.

8.- Calcineurina ( fosfatasa dependiente de calmodulina)

9.- NO (óxido nítrico en endotelio vascular)

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1,2,3 y 4 intervienen el transporte y metabolismo de la glucosa.

4, en el metabolismo de glucosa y de ácidos grasos

5,6,7 y 8, intervienen en la hipertrofia muscular tras esfuerzo

9, vasodilatador general.

Para más información consultar en esta misma web el álbum de fotos titulado: Sedentarismo, evolución y patología.

También el artículo:

Booth FW, Chakravarthy MV, Spangenburg EE. Exercise and gene expression: physiological regulation of the human genome through physical activity. J. Physiol 2002, 543: 399-411.

La Dieta de la Dehesa

La Dieta de la Dehesa: La alimentación saludable en Extremadura.

La iconografía que acompaña a este texto se encuentra en los Álbumes de Fotos correspondientes.

La principal causa de muerte en los países desarrollados es la enfermedad cardiovascular, seguida de los tumores.

La enfermedad cardiovascular es la consecuencia final de algunos procesos patológicos que actúan sobre el individuo a lo largo de muchos años. Estas enfermedades son, fundamentalmente, las llamadas enfermedades de la opulencia (obesidad, diabetes, hipertensión, dislipemia), porque se asocian siempre con el exceso de alimentos, el sedentarismo y el estilo de vida de los países desarrollados. Estas enfermedades son practicamente desconocidas en aquellas comunidades que viven de la caza, del ganado y de la agricultura manual, sin mecanización.

Todas las enfermedades  de la opulencia se desarrollan sobre una base de susceptibilidad genética. Pero estos genotipos perjudiciales necesitan activarse para expresarse en forma de enfermedad. Los estímulos principales son los que antes hemos comentado. Las dos acciones más eficaces que podemos realizar los habitantes de los países opulentos  para frenar el desarrollo de estas patologías, y que dependen de nuestra propia voluntad, son una alimentación correcta y la práctica regular de ejercicio físico.

En el Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura venimos estudiando la situación nutricional de diversos grupos de población de Extremadura.

En el grupo de población de los mayores de 55 años hemos detectado una elevada prevalencia de sobrepeso y unos patrones de alimentación que se alejan de lo recomendado por las organizaciones internacionales. Destacan un elevado consumo de proteínas y un bajo consumo de hidratos de carbono.

Un panorama similar encontramos en la mujer extremeña. En ellas la prevalencia de sobrepeso alcanza al 67% de la población. Sus patrones de alimentación también son incorrectos.

También hemos estudiado a los niños y jóvenes extremeños.

Una investigación que estamos realizando en niños de 5 a 12 años de edad, seleccionados  aleatoriamente en varios colegios de Badajoz (capital y provincia) muestra que el sobrepeso afecta a más del 27% y la obesidad a más del 14% de la muestra estudiada. Sus patrones de alimentación no se alejan demasiado de los recomendados por la O.M.S.

En los adolescentes, los patrones nutricionales se alejan más de lo recomendado por la O.M.S., que los encontrados en los niños.

Uno de los defectos que se adjudican a la alimentación infantil y juvenil es la baja ingestión de alimentos de origen vegetal. Nosotros hemos estudiado este asunto en niños y jóvenes de Cáceres y Badajoz. Los resultados fueron mejores que lo esperado. Más de un 60% de los jóvenes extremeños consumen fruta a diario y un 30% consume a diario algo de hortalizas o verduras. El consumo de legumbres entre los menores extremeños se ajusta a lo recomendado ya que según nuestro estudio una elevada proporción de chicos consume legumbres dos o tres veces por semana.

En la actualidad estamos llevando a cabo un estudio sobre las consecuencias nutricionales del botellón. Este fenómeno ha despertado un gran interés por parte de sociólogos, políticos, psicólogos y educadores, pero en ninguna mesa redonda o simposium para tratar este problema estaba un nutriólogo. Nadie parece haber reparado en las graves consecuencias que va a ocasionar el que muchos chicos y, sobre todo chicas, no coman debidamente durante tres días cada semana.

Una de las características de las enfermedades de la opulencia es que están interrelacionadas. Un obeso acabará siendo diabético y con el tiempo tendrá la tensión elevada. Un diabético obeso, con el tiempo acabará teniendo los lípidos alterados. Dejadas a su evolución natural, sin tratamiento, todas estas patologías acaban floreciendo en la misma persona.

Hace unos años, las enfermedades de la opulencia no se presentaban antes de la edad adulta avanzada. pero hoy día están afectando a jóvenes, cada vez a edades más tempranas. Nosotros hemos valorado la presencia de factores de riesgo vascular en niños extremeños.

Los niños con exceso de peso tienen elevados los niveles de colesterol total, de triglicéridos y tienen niveles bajos del llamado colesterol bueno, el colesterol en HDL.

Pero lo que más nos ha sorprendido, aunque ya estuvieramos advertidos por lo que está sucediendo en otros países, es que detectamos que un 7% de los niños por debajo de los 12 años tiene hipertensión. Antes nadie comprobaba su presión arterial antes de los 30 años. Hoy los pediatras estadounidenses recomiendan el control de la presión arterial a partir de los 6 años de edad. Nuestros resultados avalan esta necesidad en Extremadura.

En nuestras investigaciones hemos intentado dilucidar la raíz del problema en los jóvenes extremeños.

Los factores fundamentales en juego pueden ser: un exceso de calorías en forma de alimentos, un bajo consumo energético a causa del sedentarismo, o la combinación de ambos.

En el estudio realizado en niños menores de 12 años se observa que el peso corporal no se correlaciona con la cantidad de energía ingerida con los alimentos, pero si guarda una relación directa con el número de horas que esos niños pasan delante de una pantalla (televisión + ordenador + videojuego) y que refleja una actitud sedentaria.

Ante esta situación deberiamos proponer algunas soluciones. Pero el tema en su conjunto es muy complejo. Vamos a restringir  el análisis al asunto de la alimentación.

Un hecho bien conocido desde los años 50 del siglo pasado es el llamado "gradiente Norte Sur" de mortalidad cardiovascular. Esto quiere decir que los habitantes del norte de Europa se mueren más de problemas cardiocirculatorios que los habitantes de la Cuenca Mediterránea.

En los años 70 del siglo pasado un matrimonio de investigadores, los esposos Key, decidieron venir al Mediterráneo para dilucidar esta misteriosa reducción de mortalidad en sus costas. Pronto se dieron cuenta que la clave estaba en la particular forma de alimentación de las gentes de por aquí. Fruto de sus numerosas publicaciones fue la creación del concepto de Dieta mediterránea.

La dieta mediterránea es una más de las formas saludables de alimentación que tenemos en España. Los gallegos están promocionando La Dieta Atlántica y nosotros desde el departamento de Fisiología de la UNEX, promovemos la Dieta de la Dehesa.

Todas estas formas de alimentación saludable tienen características comunes que se reflejan con claridad en la Mesa de la Alimentación saludable diseñada en la Universidad de Murcia.

En Extremadura venimos consumiendo todos los productos que conforman una dieta saludable y en las proporciones recomendadas. pero, además, la Dieta de la Dehesa proporciona algunos alimentos con propiedades notables. Para no cansar nos vamos a referir únicamente al cerdo ibérico.

En principio todo el mundo piensa que la carne y la grasa de cerdo es perjudicial para la salud cardiovascular. Pero ¿Es eso cierto?

Resulta que la carne de cerdo ibérico tiene una composición grasa que la hace cardiosaludable. Tiene abundancia de ácidos grasos poliinsaturados y contiene un elevado porcentaje de ácido oleico, el ácido graso del aceite de oliva.

Para mostrar las virtudes de un consumo moderado de cerdo ibérico realizamos un estudio en una comunidad cerrada, como fue la residencia de ancianos Lisardo Sanchez, de Badajoz.

Utilizamos jamones ibéricos de cerdos criados en montanera en la finca Valdesequera de la Junta de Extremadura.

Se procedió a un estudio exhaustivo de hasta 70 parámetros clínicos de los sujetos participantes en el estudio. Tras ello se sustituyeron 120 g de la carne que consumían habitualmente por 120 g de jamón. Este se administraba camuflado, triturado e incorporado a los guisos que ingerían normalmente.

Las dietas se equilibraban de tal forma que siempre consumían las mismas calorías y las mismas proporciones de nutrientes.

Tras un mes y medio consumiendo jamón no se modificó su peso, ni su presión arterial, ni ninguno de los parámetros bioquímicos, hematológicos o físicos. Si que se produjo una reducción significativa  de los niveles de colesterol total,  de triglicéridos y de colesterol en LDL (el malo). También se redujeron las apolipoproteínas y se produjo un descenso de un 50% en los valores de fibrinógeno.

Los resultados obtenidos en estos estudios nos permiten formular tres conclusiones principales:

1.- La alimentación y el estilo de vida de los extremeños son "manifiestamente mejorables".

2.- La Dieta de la Dehesa, la alimentación tradicional de Extremadura, proporciona alimentos tan saludables como los de la Dieta Mediterránea.

3.- Las autoridades responsables deberían concienciar a los extremeños para disfrutar con tiento del placer y la salud de los alimentos de Extremadura y, por supuesto, de invitar al resto de los españoles a que nos imiten.

La Dieta de la Dehesa y la Gastronomía Extremeña

Cocina_1_1          La Alimentación o Dieta de  la Dehesa define las  peculiaridades que, dentro de la Alimentación Mediterránea, disfrutamos en Extremadura y que es fruto de la tradición de siglos modificada por las novedades del mundo actual. Los factores atmosféricos, ecológicos, históricos, económicos, religiosos y sociales  determinan la producción y el aprovechamiento de los recursos naturales con fines alimenticios en una determinada región como Extremadura. Es decir, que la orografía, la pluviometría y el clima y la propia trayectoria histórica del pueblo extremeño operan configurando la alimentación de la región extremeña. A Extremadura llegaban y llegan alimentos del exterior, del entorno mediterráneo sobre todo.  Se obtienen alimentos de la recolección de nuestros productos (verduras, hortalizas, legumbres, cereales, vid, aceite de oliva), de nuestra ganadería, de animales de corral y de granja, de la caza (carne, embutidos, leche, queso, mantequilla, tocino) y la pesca (con interesantes especies de río y de charca).

         La forma en que los extremeños nos alimentamos hoy día es, por lo tanto, fruto de la confluencia de una tradición de siglos y de las novedades que las comunicaciones y las nuevas tecnologías alimentarias  nos aportan. Afortunadamente en muchos hogares extremeños, con algunas peculiaridades, se sigue cocinando en la vitrocerámica lo mismo que nuestras abuelas guisaban en sus hogares de leña y eso deberíamos mantenerlo. En este intento por conservar la cocina tradicional de Extremadura es de felicitar a la Cofradía Extremeña de Gastronomía por reeditar su famoso manual “Nuevo Recetario de Cocina Extremeña”, donde de una forma sencilla y  completa se describen todos los platos característicos de la gastronomía extremeña, que cualquier aficionado a la cocina podrá elaborar sin mayores tropiezos que los que les dicte su gusto personal.

La Alimentación o Dieta Mediterránea es una forma de alimentarse y un estilo de vida. Desde luego es una de las formas de comer más completas y saludables posibles; pero no existe una uniformidad absoluta en sus componentes, ya que se encuentran importantes diferencias entre diferentes países mediterráneos, o incluso entre diferentes regiones de un mismo país. Por otra parte países como Portugal posee una alimentación mediterránea sin ser un país ribereño. En España no es lo mismo la alimentación mediterránea de la costa andaluza, que la de Castilla, o la alimentación atlántica de Galicia, o la Alimentación de la Dehesa, como denominamos a las peculiaridades de la alimentación de los extremeños.

La Cadera de Eva

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Uno de los múltiples relatos acerca del origen del ser humano, aquél que se incluye en La Biblia, concede una gran relevancia en tan delicado asunto a un hueso. En efecto, en el Génesis se lee: Entonces Yahvéh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne. De la costilla que Yahvéh Dios había tomado del hombre formó a la mujer.

            Los más modernos descubrimientos científicos sobre el origen y  la evolución de la especie humana coinciden con el relato bíblico al señalar que fue un hueso el que tuvo la mayor responsabilidad a la hora de convertirnos en lo que hoy somos. Pero la ciencia y la creencia difieren en dos aspectos fundamentales: el tipo de hueso y el sexo del portador de la pieza. Para La Biblia fue la costilla de Adán;  para la ciencia, la cadera de Eva.

Cuando se considera a la especie humana desde el punto de vista de la fisiología, y más desde la fisiología endocrinológica, y se la compara con el resto de las especies que viven en la actualidad, sorprende descubrir que aquellas características de la especie humana que no podemos encontrar en otras especies, todas se manifiestan en el organismo de la mujer:

1.- La receptividad sexual constante y la ocultación de la fertilidad; es decir, que la hembra humana es receptiva al macho, incluso fuera del periodo de fertilidad, y que cuando llega tan delicado momento,  no se anuncia llamativamente.

2.- La posición ventral para la cópula que, aunque no es la única postura posible en el ser humano, es la más natural por la disposición, también única en nuestra especie, de la vagina hacia delante, con apertura ventral de la vulva. Ningún otro animal copula normalmente cara a cara.

3.- El orgasmo femenino, una rareza en el reino zoológico y aparentemente sin ninguna función respecto a la procreación, ya que a diferencia del hombre la mujer puede ser fecundada en ausencia de orgasmo.

4.- La menstruación; es decir, un aparente desperdicio periódico de nutrientes y de minerales, sobre todo de hierro, ya que el cuerpo desecha por la vagina la mucosa uterina no utilizada.

5.- Un parto difícil que requiere, en la mayor parte de los casos, la ayuda de otra persona, y se convierte, así, en un acto social.

6.- Unas crías prematuras, incapaces de valerse por sí mismas hasta los cinco años de edad.

7.- La menopausia, es decir, el cese de la actividad reproductora muchos años antes de la muerte biológica, y su consecuencia más directa: la invención de la figura de la abuela. 

¿Qué importancia tuvieron estos cambios en la evolución de la especie humana?  ¿Hubiera sido posible nuestra evolución sin el desarrollo de estas modificaciones en el organismo de la hembra de la especie? Resulta evidente que de nada hubieran servido las prodigiosas contribuciones morfológicas, neuroendocrinas y metabólicas que lograron, a lo largo de millones de años de evolución, desarrollar nuestro gran cerebro si, paralelamente, no hubiera evolucionado una cadera capaz de parir el enorme cráneo que lo contiene.

A lo largo de las páginas de este libro se documenta cómo cientos de miles de hembras, a lo largo de millones de años de evolución, soportaron cambios drásticos en sus organismos para adaptarse con éxito a cada nueva circunstancia ambiental, a cada cambio ecológico, y así impulsaron la evolución de toda la especie humana. Este libro, por lo tanto, condensa las biografías evolutivas de todas esas Evas que nos precedieron.

En el Álbum de Fotos La Cadera de Eva se pueden ver las ilustraciones  del libro a color, obra de lka creatividad y el buen hacer del excelente artista Dionisio Álvarez Cueto,  con comentarios, así como figuras e información adicional de interés. También se corrigen dos erratas que se "deslizaron" en las figuras 4.1 y 15.1 del libro.

Las cremas adelgazantes y la fisica

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Con frecuencia lo que preocupa y urge a una determinada persona no es el tratamiento de un sobrepeso generalizado, sino el  perder grasa de ciertas localizaciones muy precisas. Cuando llega el verano inundan el mercado toda una batería de cremas, lociones y emulsiones  para aplicar sobre la piel que cubre aquellas zonas en las que se pretende reducir volumen  de grasa. Todos estos productos se acompañan de una propaganda que suele resaltar que dicho producto: “moldea la figura sólo donde es necesario”, que “aplicado en la piel disuelve la grasa”, etc.  Todos estos productos, algunos de precios exorbitantes y que proclaman sus pretendidas propiedades sobre la grasa localizada, se acumulan en los anaqueles de las farmacias.

Algunas cremas adelgazantes, en su agresividad publicitaria, llegan a hacer promesas concretas. Por ejemplo una de ellas proclama que aplicada sobre la piel de la cintura es capaz de disolver y eliminar la grasa del organismo, y su potencia disolvente es tal, que es capaz de reducir 4 cm de cintura en 40 minutos. Yo no pongo en duda que los principios que contiene esa crema puedan llegar a  disolver la grasa de la cintura hasta hacer perder 4 centímetros, pero lo que sí es cierto es que es un efecto que debía de estudiarse en todas las universidades del mundo ya que va en contra de las leyes de la  física. Me he construido un modelo matemático que apoya lo que les estoy diciendo  y que se muestra en la figura.

Suponemos que la cintura es un cilindro cuya altura es la distancia entre cresta iliaca y reborde costal, de unos 10 cm.  La diferencia entre el volumen de ese cilindro (P r2 h) al inicio (76 cm) y a los 40 minutos de tratamiento (72 cm) será de 474 cm3.  Es decir que la crema ha disuelto en 40 minutos casi medio kilo de grasa. No sabemos el destino de esa grasa disuelta, es dudoso que se elimine vía renal, sólo cabe el que se metabolice, si esa fuera la forma de eliminación de la grasa disuelta, dado que cuando se queman las grasas se producen 9 kcalorias por gramo, se habrían liberado 4000 Kcal en 40 minutos, y ello indefectiblemente habría aumentado la temperatura corporal en varios cientos de grados. Se habría fundido la persona al coimpleto.

La Medicina Darwiniana o Evolucionista

       La medicina darwiniana o evolucionista es una rama de la ciencia médica que pretende el estudio de la enfermedad en el contexto de la evolución biológica. La medicina evolucionista considera que muchas de las enfermedades que nos afligen son consecuencia de la incompatibilidad entre el diseño evolutivo de nuestro organismo, que se ha ido moldeando a lo largo de millones de años de evolución, y las condiciones a las que hoy lo sometemos.   

       Nosotros somos el resultado de millones de años de evolución biológica. Nuestros genes han evolucionado adaptando nuestro organismo a las diferentes formas de alimentación y condiciones de vida, que los cambios en el ambiente impusieron a nuestros ancestros. En consecuencia, nuestro diseño metabólico es el resultado del ajuste continuo a esos cambios. Y ese diseño fue tan eficaz que permitió que nuestra especie evolucionara hasta el estado actual tras superar todas las dificultades medioambientales que encontró en su camino de millones de años y desarrollando un cerebro que es una construcción única en el mundo biológico. Pero hoy las circunstancias ambientales y la alimentación someten nuestro diseño evolutivo a un uso inadecuado y el organismo responde a esa presión con la enfermedad.

Las Enfermedades de la Opulencia

¿De qué morimos hoy en los países desarrollados?”

     Hoy, en los albores del siglo XXI,  con la higiene bien establecida, con la mayor parte de las infecciones bien controladas y con una alimentación variada e ilimitada, la esperanza de vida ha aumentado. Hoy, en los países desarrolados,  nos morimos del cáncer, de las enfermedades metabólicas (diabetes, obesidad, hiperlipemia) y sobre todo de las enfermedades cardiovasculares (hipertensión, arteriosclerosis), que afectan al corazón, a las venas y a las arterias y que desencadenan el ictus o accidente vascular cerebral y el infarto de miocardio (cardiopatía coronaria) o las enfermedades de los vasos de las piernas. Podemos asegurar que casi la mitad de la población en los países desarrollados se muere a causa de los problemas cardiovasculares. 

     Todas estas enfermedades de la opulencia o de la civilización se agrupan en lo que se denomina Síndrome X o Síndrome Metabólico. Estas enfermedades metabólicas y cardiovasculares son muy poco frecuentes en las sociedades subdesarrolladas, donde la forma de vida se ajusta exclusivamente a un modelo agrícola y ganadero tradicional. Numerosos estudios epidemiológicos han demostrado la relación directa que existe entre estas enfermedades metabólicas y cardiovasculares con  el bienestar económico y social. Son enfermedades de la hiperalimentación, de la falta de comunicación entre las personas, de la soledad, del sedentarismo del estrés laboral y del aburrimiento; son enfermedades de la civilización.

La epidemia actual de obesidad

¿Por qué hay tantos obesos?

          Según la hipótesis que se formula en el MONO OBESO, la obesidad se debe a que los seres humanos de hoy llevamos una vida en completo desacuerdo con nuestro diseño evolutivo. Todos los animales tienen que moverse para comer, el ser humano civilizado actual no. Los animales comen extrictamente lo que necesitan para sobrevivir, el ser humano actual, no. Es decir hay obesos porque se come en exceso alimentos muy calóricos y se ha reducido el gasto energético a causa del sedentarismo. Esto es dramático en los niños, donde la obesidad y otras alteraciones metabólicas están creciendo de forma alarmante.

        Cuando, coloquialmente se quiere enfatizar la importancia de la alimentación para nuestra salud,  se dice que  “somos lo que comemos”; pero desde una  perspectiva evolucionista, quizá deberíamos decir que  “somos lo que comieron nuestros ancestros”. A lo largo de nuestra evolución hemos superado etapas muy duras en las que cambiaron drásticamente las condiciones de vida de nuestros antecesores y sobre todo sus patrones de alimentación. Y por supuesto sobrevivieron porque se adaptaron genéticamente a esas circunstancias adversas.

       A partir de la invención de la agricultura y la ganadería, hace apenas unos ocho mil años, la especie humana ha vuelto a disponer de alimentos siempre a su alcance en cualquier época del año. Esto no pasaba en nuestra evolución desde hace seis millones de años, cuando aun habitábamos la selva tropical.

        ¿Qué debe hacerse para “ajustar nuestro diseño evolutivo” a la forma de vida actual? Debemos procurar ajustar, lo más que se pueda, nuestra forma de vida, a la forma de vida de nuestros ancestros. Adaptar nuestros genes de la edad de piedra a nuestra forma de vida de la era espacial. Sirve este decálogo.

1º. Mantener el peso que nos corresponda.

2º. Realizar ejercicio físico de forma regular.

3º. Consumir abundante fibra vegetal.

4º. Evitar los alimentos con muchas calorías.

5º. Reducir las grasas saturadas.

6º. Reducir los azúcares rápidos.

7º. Moderar la sal en los guisos.

8º. Evitar o moderar el consumo de alcohol.

9º. No consumir tabaco.

10.-Combatir el estrés.

El Mono Obeso

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Ambos libros están a vuestra disposición en cualquier librería y se pueden solicitar de la  editorial, a través de la página:   http://www.ed-critica.es/intro_cflash.html